Jubilados que vuelven a trabajar: creció 32,6% la ocupación de mayores de 65 años

Un informe basado en datos del INDEC reveló que la cantidad de personas mayores de 65 años que trabajan aumentó con fuerza desde 2016. El deterioro del poder adquisitivo, la inflación y el avance de la informalidad empujan a miles de jubilados a buscar ingresos extra.

La imagen de cientos de personas haciendo fila bajo la lluvia para conseguir uno de los 60 puestos laborales ofrecidos por el frigorífico Cabaña Don Theo, en Moreno, expuso una realidad que se profundiza en la Argentina: cada vez más jubilados vuelven al mercado laboral porque sus haberes no alcanzan para cubrir los gastos básicos.

La situación económica de los adultos mayores se volvió cada vez más compleja en los últimos años. La aceleración inflacionaria, el aumento sostenido del costo de vida y el congelamiento del bono previsional durante más de dos años deterioraron el poder adquisitivo de las jubilaciones y empujaron a miles de personas mayores a buscar ingresos complementarios.

Según un informe de Politikon Chaco elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la cantidad de adultos mayores de 65 años ocupados creció un 32,6% respecto de 2016, muy por encima del incremento del empleo total, que avanzó 17,8% en el mismo período. 

El caso del frigorífico de Moreno funcionó como una radiografía de esa realidad. Más de 4.000 personas acercaron currículums para cubrir apenas 60 vacantes. Entre los postulantes había jóvenes en busca de su primer empleo, trabajadores despedidos y también jubilados.

«Me pareció fuerte ver hombres y mujeres de 60 años que vengan a buscar trabajo. Cuando uno piensa que ya criaron a los hijos, que están con los nietos y que pueden aflojar, los ves que tienen que empezar un nuevo trabajo. Abuelas y abuelos vinieron. Y chicos de 18 años. Tenías que ver los ojos, las miradas, como cansados. Filas interminables», señalaron desde la empresa.

La escena reflejó una postal cada vez más frecuente: adultos mayores que regresan al mercado laboral porque la jubilación mínima no alcanza para sostener los gastos cotidianos. Actualmente, el haber mínimo se ubica en $473.174,10, incluido el bono de $70.000 congelado desde marzo de 2024. 

Según la Dirección Provincial de Información, Estadística e Investigación Territorial (DIPIET), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó al menos $691.302 para cubrir únicamente los alimentos básicos y no caer en la indigencia. Por su parte, ese mismo hogar necesitó $1.500.724 mensuales para no caer en la pobreza. 

En paralelo, la canasta básica de un hogar de jubilados alcanzó en marzo los $744.990 en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que la canasta alimentaria total llegó a $973.633, siempre considerando hogares con vivienda propia y sin alquiler.

A eso se suma otro dato que agrava el escenario: la mora de las familias alcanzó en marzo el 11,5%, el nivel más alto desde 2004. Cada vez más hogares recurren al financiamiento para cubrir gastos corrientes y luego no logran afrontar los pagos.

Al cierre de 2025, la EPH registró 686.160 personas ocupadas de 65 años o más en los 31 principales aglomerados urbanos del país. Aunque representan el 5,1% del total de ocupados, se trata del nivel más alto desde el inicio de la serie estadística. Además, la tasa de actividad de ese segmento alcanzó un récord de 18,9%, mientras que la tasa de empleo llegó a 18,1%.

El crecimiento no solo se observa en la cantidad de trabajadores mayores, sino también en el tipo de empleo al que acceden. Casi la mitad de los ocupados mayores de 65 años son cuentapropistas: representan el 48,1% del total, el porcentaje más alto desde 2016. 

El informe advierte que ese avance del trabajo independiente responde más a estrategias de supervivencia económica que a una elección personal. En muchos casos, los jubilados recurren a changas, oficios o actividades informales para complementar ingresos frente al deterioro de sus haberes.

Los sectores donde más crecieron los trabajadores mayores de 65 años también muestran ese cambio. La construcción concentra el 12,7% de los cuentapropistas de esa edad, con un aumento del 74,6% respecto de 2016. Le siguen el comercio de alimentos, bebidas y tabaco, donde la participación creció 167,2%, y las actividades jurídicas y contables, con un incremento del 280,5%.

La precarización laboral también avanzó entre los adultos mayores. La informalidad entre asalariados de más de 65 años pasó del 47% en 2016 al 55,7% en 2025 . Actualmente, más de la mitad de quienes siguen trabajando después de la edad jubilatoria lo hacen sin aportes ni registración formal.

Solo en el último año, los asalariados formales mayores de 65 años cayeron 11%, mientras que los trabajadores informales crecieron 21,2%.

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