Cambios en los hábitos de consumo: menos supermercados y más gasto en servicios
El consumo muestra señales moderadas de recuperación, pero con cambios estructurales: crecen los gastos fijos y las compras de cercanía, mientras se reducen las grandes operaciones.
El consumo en Argentina atraviesa una etapa de reconfiguración marcada por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos . Aunque aparecen señales puntuales de mejora, los hogares modifican sus hábitos y priorizan compras más controladas y cercanas.
El director comercial de Nielsen para Argentina y la región, Damián Graziano, señaló que el consumo masivo muestra un «leve brote verde», impulsado principalmente por alimentos y bebidas. Sin embargo, aclaró que la recuperación es aún incipiente: el crecimiento interanual ronda el 1% y sigue lejos de consolidarse.
Uno de los cambios más notorios es el abandono de las compras grandes en supermercados. En su lugar, los consumidores optan por adquisiciones más pequeñas y frecuentes en almacenes y autoservicios de barrio . «El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y busca controlar el gasto», explicó Graziano.
Este desplazamiento también se vincula con diferencias de precios entre canales, ya que los comercios de cercanía presentan, en muchos casos, aumentos más moderados.
En paralelo, los hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos a transporte, tarifas de servicios y otros gastos fijos . Esta presión reduce el margen para el consumo cotidiano y obliga a priorizar productos esenciales, dejando de lado marcas o consumos considerados no indispensables.
Los indicadores refuerzan este escenario. Según la Universidad de Palermo, el consumo privado creció 0,7% mensual en marzo, pero cayó 2,6% en la comparación interanual. A su vez, la Cámara Argentina de Comercio registró una baja del 0,5% mensual y del 1,3% interanual.
La recuperación, además, es desigual. Mientras algunos rubros como autos, turismo o bienes durables muestran mejoras, el consumo diario sigue debilitado. En alimentos, por ejemplo, la carne vacuna registró una caída interanual del 9,8% en febrero, y la aviar retrocedió 4,6% .
El ingreso disponible continúa siendo un factor clave. Los salarios registrados acumulan una caída real en los últimos meses, lo que impacta directamente en la capacidad de consumo. A esto se suma una desaceleración del crédito y un aumento sostenido de la morosidad, que alcanzó el 11,2% en febrero, el nivel más alto en años.
En este contexto, el consumo deja de ser expansivo y se vuelve más funcional: se ajusta a las necesidades básicas, con menor margen para gastos discrecionales y mayor foco en la administración del día a día.




