Casi un tercio de quienes refinanciaron sus deudas volvió a caer en mora

La tasa de mora nacional llegó al 19,49% en agosto y solo el 18,9% de quienes renegociaron sus compromisos logró mejorar su situación financiera. Especialistas advierten que, sin una recuperación de los ingresos, refinanciar apenas posterga el problema.

La refinanciación de deudas no está alcanzando para que una parte importante de las familias pueda ordenar definitivamente sus cuentas. Durante 2026, el 30,5% de las personas que renegociaron sus compromisos volvió a caer en mora, un indicador que expone las dificultades para sostener los pagos en un contexto de ingresos ajustados.

En contrapartida, apenas el 18,9% de quienes refinanciaron consiguió mejorar efectivamente su perfil financiero, según datos difundidos por el Mapa de la Deuda, elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad.

Las cifras muestran que renegociar plazos o condiciones puede ofrecer un alivio inmediato, pero no necesariamente alcanza para superar una situación de sobreendeudamiento cuando los ingresos disponibles continúan siendo insuficientes.
La mora alcanza a casi uno de cada cinco

El deterioro también aparece en los datos generales. En agosto, la tasa de mora a nivel nacional llegó al 19,49% , lo que significa que prácticamente una de cada cinco personas registraba atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones financieras.

En ese escenario, la refinanciación se convirtió en una alternativa para reducir la presión de las cuotas o extender los plazos de pago. Sin embargo, la evolución posterior de los deudores muestra que una proporción considerable vuelve a enfrentar dificultades.

El dato más significativo es la reincidencia: tres de cada diez personas que refinanciaron durante este año terminaron nuevamente en situación de mora.
Refinanciar sin recuperar ingresos

Para los investigadores del Mapa de la Deuda, una de las claves para explicar el fenómeno es que la renegociación de los compromisos financieros no está acompañada necesariamente por una recuperación de la capacidad económica de los hogares.

«Esto se debe a que la refinanciación no se da en un contexto de mejora de los ingresos de las familias afectadas», señalaron desde el equipo que elaboró el relevamiento.

De esta manera, el informe marca una diferencia entre reestructurar una deuda y conseguir salir del problema financiero . Mientras el 30,5% de quienes renegociaron sus obligaciones volvió a registrar atrasos, solo el 18,9% consiguió una evolución favorable después de refinanciar.

Los números reflejan así que extender plazos o modificar las condiciones de pago puede contener temporalmente la morosidad, pero resulta insuficiente cuando no mejora la capacidad de los hogares para afrontar sus gastos y compromisos mensuales.

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