Brasil endureció su postura y calificó de «inaceptables» los dichos de Milei contra Lula

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva elevó el tono de su respuesta tras las declaraciones de Javier Milei en São Paulo. El canciller Mauro Vieira las calificó de «graves e inaceptables».

La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo de máxima tensión luego de que el canciller brasileño, Mauro Vieira, calificara como «graves e inaceptables» las declaraciones del presidente Javier Milei contra su par Luiz Inácio Lula da Silva durante su reciente visita a São Paulo. El jefe de la diplomacia del Palacio de Itamaraty consideró que los agravios del mandatario argentino constituyen una injerencia en los asuntos internos del país vecino y confirmó que Brasil exigió explicaciones formales al Gobierno argentino.

En entrevistas con medios brasileños, Vieira manifestó el profundo malestar que generaron en Brasilia las expresiones de Milei, quien volvió a referirse a Lula como «ladrón» y «presidiario». Según sostuvo el canciller, las críticas no solo estuvieron dirigidas contra el presidente brasileño, sino también contra las instituciones democráticas, el Poder Ejecutivo, el Congreso, el Poder Judicial y el pueblo de Brasil, lo que elevó la preocupación dentro del gobierno de Lula da Silva.

El funcionario afirmó que las declaraciones del mandatario argentino «cruzaron un límite» en la relación bilateral al vulnerar la soberanía brasileña. En ese sentido, consideró que los dichos pronunciados por Milei durante su estadía en territorio brasileño representan una «abierta injerencia en los asuntos internos» del país y deterioran el histórico vínculo entre ambas naciones.

Pese a la gravedad del conflicto, Vieira señaló que Brasil decidió mantener abiertos los canales diplomáticos antes de adoptar medidas de mayor impacto. Si bien confirmó que la Cancillería exige respuestas claras por parte de la Casa Rosada sobre los motivos que llevaron al presidente argentino a realizar declaraciones que calificó como «tan duras, groseras e inaceptables», descartó por el momento el retiro definitivo del embajador brasileño en Buenos Aires, al considerar que se trata de una decisión extrema.

Como parte de la respuesta oficial, el canciller convocó de urgencia al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para expresarle formalmente el rechazo del gobierno de Lula da Silva a los «improperios emitidos por el presidente Javier Milei durante su visita privada a São Paulo» y reclamar explicaciones por lo sucedido.

A través de un comunicado, el Palacio de Itamaraty calificó el episodio como un hecho sin precedentes en la relación bilateral. «No hay antecedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño», sostuvo la Cancillería brasileña. Además, lamentó que el conflicto involucre a «un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación» y recordó que Argentina continúa siendo uno de sus principales socios comerciales en la región.

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