Israel confirmó que abatió a Esmaeil Khatib, ministro de Inteligencia iraní
La ofensiva israelí sobre Teherán y la respuesta inmediata de Irán marcan una nueva fase de máxima tensión en Medio Oriente, con ataques directos a figuras clave del poder, expansión del conflicto a países vecinos y un impacto creciente en la estabilidad energética global.
La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este miércoles tras un ataque «a gran escala» de Israel sobre Teherán, dirigido contra sistemas de misiles e infraestructura estratégica del régimen iraní. La ofensiva incluyó objetivos clave como el cuartel general de seguridad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), una de las principales estructuras encargadas del control interno y la represión de protestas en Irán.
Entre los golpes más significativos, Israel confirmó la eliminación de Esmaeil Khatib, ministro de Inteligencia iraní, durante un bombardeo nocturno. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien advirtió que las operaciones continuarán con mayor intensidad. «Se esperan sorpresas significativas en todos los frentes», afirmó, sugiriendo una ampliación del alcance militar israelí.
La ofensiva se produce en un contexto de creciente escalada desde el 28 de febrero, cuando ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos acabaron con la vida del líder supremo iraní, Alí Khamenei. Desde entonces, el conflicto derivó en una serie de represalias cruzadas que involucran a múltiples actores regionales.
Respuesta iraní y nuevas víctimas
Irán respondió con una andanada de misiles contra territorio israelí que dejó al menos dos muertos en las cercanías de Tel Aviv. En paralelo, medios iraníes informaron sobre siete víctimas fatales en bombardeos atribuidos a fuerzas israelíes y estadounidenses en la provincia de Lorestan.
El país persa, además, se prepara para los funerales de dos figuras clave de su estructura de poder: Ali Larijani y Gholamreza Soleimani, ambos abatidos en ataques previos. La dirigencia iraní prometió una respuesta contundente, lo que alimenta los temores de una escalada aún mayor.
La violencia no se limita a Irán e Israel. En Beirut, ataques israelíes dejaron al menos 12 muertos y 41 heridos en barrios densamente poblados, mientras que en Sidón murieron otras dos personas, incluido un rescatista. Más de un millón de habitantes han sido desplazados en Líbano, tras la intervención de Hezbollah en el conflicto.
Israel también apuntó contra la nueva conducción iraní, prometiendo perseguir al actual líder supremo, Mojtaba Khamenei, quien asumió tras la muerte de su padre y permanece fuera de la escena pública.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro Katz autorizaron, según fuentes oficiales, la eliminación de altos funcionarios iraníes sin necesidad de aprobación adicional, lo que marca un endurecimiento drástico en la estrategia militar israelí.
Impacto global y tensión económica
En el plano internacional, Estados Unidos intensificó su participación con bombardeos de gran potencia sobre posiciones iraníes cercanas al estratégico Estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Los ataques han interrumpido el tránsito, generando volatilidad en los mercados energéticos.
El precio del petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares por barril, aunque registró una leve baja tras el anuncio de Irak de reanudar exportaciones por rutas alternativas.
Un conflicto en expansión
Con múltiples frentes activos —Irán, Israel, Líbano y la intervención directa de Estados Unidos—, el conflicto amenaza con transformarse en una guerra regional de gran escala. La intensificación de los ataques selectivos contra la cúpula iraní y las represalias directas marcan una nueva fase, caracterizada por decisiones más agresivas y menor margen para la diplomacia.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación una crisis que, lejos de estabilizarse, parece encaminarse hacia un escenario aún más incierto.




