Blue Monday: ¿Por qué se dice que hoy es el día más triste del año?
Una combinación de factores emocionales, económicos y climáticos dio origen a una fecha que se repite cada enero, aunque su validez científica sigue siendo motivo de debate.
Este lunes 19 de enero vuelve a aparecer en el calendario el llamado Blue Monday, una jornada que, según una fórmula creada hace dos décadas, concentra el mayor nivel de tristeza y desmotivación del año.
La fecha se ubica siempre en el tercer lunes de enero y se apoya en una ecuación que mezcla el final del clima festivo, el peso de las deudas y la distancia entre los propósitos de Año Nuevo y su cumplimiento real.
El término «blue» (azul en inglés) no es casual: en la cultura anglosajona se asocia desde hace décadas con la melancolía y los estados de ánimo bajos, una idea reforzada por el contexto invernal del hemisferio norte, donde enero combina frío, días cortos y menos horas de luz solar.
Un origen más comercial que científico
El concepto de Blue Monday nació en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall elaboró un estudio a pedido de una agencia de publicidad vinculada al sector turístico. El objetivo no era clínico ni académico: se buscaba identificar el momento del año en que las personas estarían más predispuestas a planificar vacaciones, tras atravesar un pico de desánimo.
Para llegar a esa conclusión, Arnall diseñó una fórmula que integraba múltiples variables, entre ellas: el clima, las deudas posteriores a las fiestas, la frustración por los objetivos incumplidos, la falta de motivación general y distintos hábitos vinculados al descanso, el ocio y el sueño, además del tiempo transcurrido desde Navidad.
El resultado apuntó al tercer lunes de enero, fecha que fue difundida por primera vez mediante un comunicado de prensa y que rápidamente ganó espacio en medios y redes sociales. Con el correr de los años, numerosos especialistas pusieron en duda su sustento científico y remarcaron que se trata de un concepto sin validación empírica sólida.
Una percepción que no es universal
El impacto del Blue Monday no es homogéneo en todo el mundo. Su lógica responde a realidades propias de Europa y Norteamérica, donde enero suele ser un mes de bajo ánimo por razones climáticas y sociales. En países como la Argentina, en pleno verano, con vacaciones y mayor actividad al aire libre, la experiencia emocional de esta fecha puede ser muy distinta.
Aun así, el concepto persiste y se resignifica cada año, alimentado por interpretaciones culturales que vinculan el color azul con la tristeza y por factores habituales de comienzos de año, como el ajuste económico tras las fiestas o la presión por cumplir metas personales y laborales.




