Trump suspendió el ataque a Irán y acordó una tregua clave por el estrecho de Ormuz

El acuerdo, mediado por Pakistán, incluye la reapertura temporal de una ruta clave para la energía global y abre una ventana para negociaciones diplomáticas.

Estados Unidos e Irán acordaron anoche un alto el fuego provisional de dos semanas que incluye la reapertura temporal del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca de un quinto del suministro energético mundial. 

El anuncio lo hizo el presidente estadounidense, Donald Trump, a menos de dos horas del plazo que él mismo había fijado para ordenar bombardeos contra infraestructura iraní. La decisión llegó tras una intervención diplomática de último momento impulsada por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien pidió una pausa para dar lugar a negociaciones.

Horas antes, el escenario era otro. Trump había advertido públicamente sobre una posible destrucción masiva  y se reportaba el despliegue de bombarderos estadounidenses en dirección a Irán.

El acuerdo quedó condicionado a que Teherán garantice la apertura «completa, inmediata y segura» del estrecho de Ormuz. A cambio, Washington suspende los ataques durante dos semanas. Más tarde, el mandatario calificó la jornada como «un gran día para la paz mundial» y aseguró que Irán «ya tuvo suficiente».

Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi confirmó la aceptación del alto el fuego y señaló que el tránsito marítimo será posible mediante coordinación con las fuerzas armadas iraníes. 

El entendimiento también generó reacciones en la región. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, respaldó la tregua con Irán, aunque aclaró que no incluye las operaciones contra Hezbollah en Líbano. Islamabad, en cambio, sostuvo que el acuerdo abarcaba todos los frentes.

El proceso de negociación quedó rodeado de incertidumbre por diferencias en un plan de diez puntos propuesto por Irán. Una versión en persa incluía la aceptación del enriquecimiento nuclear, un punto ausente en documentos difundidos en inglés.

Pakistán convocó a nuevas conversaciones para este viernes en Islamabad. Irán confirmó su participación, mientras que Estados Unidos aún no oficializó su asistencia.

El impacto del anuncio fue inmediato en los mercados: el precio del petróleo cayó, las bolsas subieron y el dólar retrocedió, impulsados por la expectativa de normalización en el flujo energético. 

Sin embargo, la tensión no desapareció. En las horas posteriores al anuncio se registraron ataques en distintos puntos de la región. Antes del plazo fijado por Washington, bombardeos alcanzaron infraestructura en Irán, incluidos puentes y una estación ferroviaria, mientras fuerzas estadounidenses atacaron instalaciones militares en la isla de Kharg, clave para la producción petrolera iraní.

El giro de la Casa Blanca llega tras cinco semanas de conflicto sin resultados decisivos y con Irán resistiendo tanto en el plano militar como en el control del estrecho de Ormuz.

A nivel internacional, el acuerdo fue recibido con cautela. Alemania lo consideró un posible primer paso hacia una paz duradera, mientras Irak pidió un diálogo profundo que aborde las causas del conflicto. En Asia y Oceanía, gobiernos como Japón, Australia y Corea del Sur advirtieron que la situación sigue siendo inestable y que el impacto en los precios de la energía aún es incierto.

El estrecho de Ormuz, eje de la crisis, sigue siendo una pieza clave. Su reapertura, aunque parcial y condicionada, marca una pausa en una de las tensiones geopolíticas más delicadas del momento.

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