¿Sos clase media, alta o baja?: cuánto hay que ganar en cada segmento de la nueva pirámide social

El informe de la consultora W muestra cómo se redistribuyen los hogares entre los distintos estratos y traza un mapa de consumo con ganadores claros y sectores en rojo que no logran recuperarse.

En medio de un año signado por fuertes ajustes , reacomodamientos sociales y un consumo cada vez más fragmentado, la consultora W difundió su nueva radiografía y pirámide social correspondiente al tercer trimestre del año 2025.

El informe muestra una leve recomposición en la base de la pirámide y una reducción en la proporción de hogares que permanecen por debajo de la línea de pobreza, el principal contraste frente al trimestre anterior.

La estructura social se vuelve a analizar a partir del ingreso mensual de los hogares, una metodología que permite observar cómo se desplaza cada segmento en un contexto inflacionario persistente.

En el extremo superior se mantiene la «clase alta», que representa al 5% de la población y exige un ingreso mínimo de $7 millones, aunque su promedio actual asciende a $12 millones.  

Debajo se ubica la «clase media alta», equivalente al 17% de los hogares, con un piso de $3,7 millones mensuales.  

Más abajo aparece la «clase media baja», que inicia en $2,05 millones y alcanza un promedio de $2,4 millones; allí se concentra el 26% de la sociedad.  

Hasta este punto, la estructura porcentual se mantiene igual a la del segundo trimestre: lo que cambió fueron los valores actualizados por inflación.

Las principales novedades surgieron entre los segmentos de menores ingresos. La «clase baja en pobreza», que incluye a los hogares que no superan los $1,18 millones mensuales, retrocedió del 26% al 24%.  

La contracara es el avance de la «clase baja superior, no pobre», que pasó del 24% al 28% y presenta un ingreso promedio de $1,85 millones. 

La consultora procesa estos datos a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec; sólo la línea de pobreza utiliza el parámetro de familia tipo, mientras que el resto de la pirámide surge del modelo propio desarrollado por el equipo de Oliveto.

¿Y el consumo?

La pregunta inevitable es cómo es el consumo en cada uno de estos segmentos. Allí el director de la consultora, Guillermo Oliveto, ofrece una síntesis contundente: «¿Cómo va el consumo? La respuesta es: ¿cuál consumo?». La frase cobra sentido al observar los comportamientos. 

En la cima, la clase alta sigue destinando recursos a viajes. La clase media alta, por su parte, logró estabilizarse después del cimbronazo de 2024; incluso así, vive sin margen para errores. «Hacen malabares para no resignar calidad de vida», describió el analista, quien señaló a Caballito como un barrio emblemático de este sector.

Entre la clase media baja y la clase baja superior predomina la «cultura del no»: no hay resto, no hay impulso, no hay excedente. Es donde se observan las decisiones más defensivas y los consumos más restringidos.

Con este horizonte, la consultora elaboró un «semáforo de consumo» que refleja a los ganadores y perdedores del año. En verde aparecen autos y viajes al exterior, con saltos superiores al 50% entre enero y octubre de 2025 respecto del mismo período de 2024. En rojo, los sectores golpeados: turismo receptivo, indumentaria y supermercados, con retrocesos que van del 5,1% al 18%.

Dentro del consumo masivo, la dinámica también fue desigual. Los lácteos se mantuvieron prácticamente estables, pero el resto del rubro sufrió mermas: limpieza (-1%), alimentos (-3%), cosmética (-4,5%), golosinas (-5,5%), bebidas sin alcohol (-14%) y bebidas alcohólicas (-16,5%). Según Scentia, las ventas en supermercados acumulan una caída del 5,1% en el período enero-octubre 2025 frente al mismo tramo del año anterior.

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