Un diputado ultra K quiere aplicarle otro impuesto a la yerba mate

Héctor Bárbaro quiere llevar el precio de la estampilla al 5% del valor del paquete de yerba cuando hoy no supera el 1%. Reclamo de toda la cadena productiva

Un proyecto de ley que busca ampliar un gravamen sobre la yerba mate genera preocupación en toda la cadena productiva en momentos que el consumo interno comienza a mostrar números en rojo después de varios años de crecimiento. La iniciativa del diputado ultra K por Misiones Héctor Bárbaro, propone llevar hasta el 5% del precio promedio del paquete el valor de la estampilla – hoy no llega al 1%- y con esa recaudación crear el Fondo Especial Yerbatero (FEY).

El proyecto ingresó formalmente en el Congreso y promete una fuerte discusión, ya que desde el sector industrial advirtieron que atenta contra la competitividad y rentabilidad de toda la cadena de valor. El Gobierno de Misiones todavía no se pronunció sobre el polémico gravamen.

Desde Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) ya enviaron sendas notas al ministro de Agricultura, Luis Basterra; y al presidente de la Comisión de Economías y Desarrollo Regional de la Cámara de Diputados, Carlos Gutiérrez, planteando su preocupación por lo que denominaron un “impuestazo”.

“En primer lugar, este nuevo impuesto del 5% del precio promedio de venta al consumidor por kilogramo de yerba mate implica una erogación por parte del sector de entre 2,5 y 3 mil millones de pesos anuales, un 800 por ciento más de lo que representa actualmente la base del importe fijado”, señaló la entidad que representa a los industriales.

El diputado Bárbaro, que proviene del sector tabacalero y es muy resistido por todo el arco productivo yerbatero, que sospecha que el legislador quiere manejar esa caja. Allegados al legislador alegan que lo recaudado será utilizado para ayudar a los pequeños productores y también a los tareferos (cosecheros), que durante los meses de octubre y noviembre se quedan sin trabajo por la suspensión de la cosecha.

Desde CAME destacaron que “la cadena de valor yerbatera, como todas las producciones agroindustriales regionales, ya soporta una presión impositiva récord en América Latina; a la que se sumaría esta nueva tasa que sería aún más perjudicial que Ingresos Brutos”. Y señalaron que habría una afectación al consumidor, ya que la yerba está presente en el 98 por ciento de los hogares argentinos. Un eventual trasladado a precio podría derivar en menos ventas y también en un incremento

inflacionario.

A Basterra le piden que rechace el “impuestazo” para defender “la rentabilidad y competitividad de este sector agroindustrial que motoriza la economía de gran parte de la Región NEA”.

“Con esto busca crear un Instituto Nacional de la Yerba Mate paralelo, es algo muy perjudicial para toda la cadena productiva”, dijo el diputado Alfredo Schiavoni, de Juntos por el Cambio.

“Algo parecido se intentó con el Fondo Especial del Tabaco. Se decía que iba a sacar de la pobreza a los pequeños productores y nada de eso sucedió”, agregó el legislador.

El directorio del INYM se reunirá esta semana para analizar el proyecto, pero no son pocos los que ya pusieron reparos. “Si es por la ayuda a los tareferos, la semana pasada el Instituto transfirió 16,5 millones de pesos para sostener a los trabajadores durante el período de interzafra. No está muy claro para qué quieren juntar toda esa plata y quién la manejará”, sostuvo una fuente vinculada al sector productivo.

A causa de la sequía que afecta la región, en los primeros nueve meses de este año, a los secaderos entraron 11.939.901 kilos de hoja verde menos que en idéntico período del año pasado, lo cual equivale a una caída de, 1,53 por ciento. Eso implica para los productores primarios la pérdida de casi 418 millones de pesos.

En la otra punta de la cadena productiva, los molineros también padecen la “sequía” en los bolsillos de los materos argentinos. Es que en período enero-septiembre se vendieron 4.999.090 kilos menos de yerba mate empaquetada, un 2,46 por ciento menos que el año pasado. Si esa cifra multiplicamos por el valor promedio de un kilo de la infusión a la salida del molino, el sector dejó de facturar no menos de 700 millones de pesos.

La inesperada caída del mercado interno se da pese a que el Gobierno mantiene “pisad

o” el precio de la yerba empaquetada mientras deja que se deslicen los valores de la canchada (yerba seca, sin moler) y de la hoja verde. Esos productos subieron este año el 50%, mientras que la Secretaría de Comercio Interior autorizó a los industriales aumentos que van del 10,5% en Precios Máximos al 18% en Precios Cuidado, dejando en una delicada situación al sector molinero, que trabaja a pérdida desde el año pasado.

Fuente CLARIN

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