“Ningún animal es inviable”, el lema del refugio de Monte Grande donde viven más de 100 perros con discapacidades

El Campito, ubicado en el partido de Esteban Echeverría, se define como “no eutanásico”. Lo atienden voluntarios.

Los voluntarios que sostienen el refugio El Campito dicen que el hogar para perros abandonados situado en Monte Grande -el municipio de Esteban Echeverría, zona Sur del Conurbano bonaerense- es un lugar único en el mundo.

No es solo una afirmación; también hay datos. En El Campito viven actualmente 450 perros. Entre sus habitantes alberga más de 120 perros con parálisis.

También hay ciegos o con otras patologías.Todos tienen un lugar en el refugio que se define como “no eutanásico”, es decir que no considera “inviable” a ninguno de sus animales.

La otra característica que diferencia a El Campito de otros lugares que alojan mascotas chocó contra las inevitables medidas de prevención sanitaria que hubo que tomar por el coronavirus. En condiciones normales, se trata de un lugar de “puertas abiertas”, donde quien quiera puede ir a acompañar a los perros y disfrutar de su compañía.

“Esto arrancó en 2009“, cuenta Sergio Moragues, director del refugio. “Noemí Salgado, la fundadora -agrega- construyó los caniles y comenzó rescatando perros que estaban en centro de Zoonosis y que corrían riesgo de ser sacrificados, porque por entonces era común que hicieran eso con aquellos que no eran adoptados o estaban en muy malas condiciones de salud”.

Por el coronavirus, el lugar tuvo que suspender su política de "puertas abiertas" según la cual quien quiera puede visitar a los perros.

Por el coronavirus, el lugar tuvo que suspender su política de “puertas abiertas” según la cual quien quiera puede visitar a los perros.

Un perro que llegó en esa primera tanda de 300, “literalmente había crecido en una jaula más chica que él, estaba totalmente doblado”, recuerda Moragues.

Así comenzó la historia, ya desde el vamos con la decisión de que ningún animal fuera insalvable. Actualmente, en El Campito viven 450 perros de los cuales 120 son discapacitados que necesitan un carrito para poder movilizarse.

El espacio tiene capacidad para alojar hasta 750 perros. “Lamentablemente, por ahora la economía nos da para darles los mejores cuidados a estos 450. No podemos llenar el lugar al máximo, más que nada porque queremos darle lo mejor a cada perro que ingresa”, explica el director.Play VideoPlayUnmuteCurrent Time 0:00/Duration 1:46Loaded: 31.21%FullscreenVideo: un refugio donde viven 450 perros y más de 120 tienen discapacidades.

“Algunos, obviamente, necesitan cuidados especiales porque tienen alguna enfermedad crónica -detalla- y los ‘discas’ necesitan otro tipo de cuidado, pero, en general, todos están perfectos”.

El refugio está dividido en tres áreas. Una para perros con enfermedades crónicas o discapacidades, que necesitan cuidados especiales y medicación.Otra para los que se encuentran en proceso de recuperación. Y la tercera, para aquellos que están completamente sanos. 

“En general los caniles de los sanos están al aire libre pero cada uno tiene su cucha donde no sufren las lluvias, ni el viento, ni nada”, cuenta Sergio.

El refugio funciona desde 2009. Foto. David Fernández

El refugio funciona desde 2009. Foto. David Fernández

Aun con las dificultades económicas y el esfuerzo que requiere mantener el lugar, lo que más sufren en El Campito es haber tenido que cerrar sus “puertas abiertas”, por culpa de la pandemia.

Todos los fines de semana, más de 150 personas se acercaban al lugar a pasar el día con los “camperitos” (como ellos llaman a sus animales).

“Venían y los sacaban a pasear por el terreno que es enorme, los perros sabían que los fines de semana era un día diferente”, expresa el director.

Con la cuarentena aumentó la cantidad de adopciones pero también la de mascotas abandonadas.

Con la cuarentena aumentó la cantidad de adopciones pero también la de mascotas abandonadas.

Debido a la cuarentena, esas visitas quedaron en pausa hasta nuevo aviso, pero eso no significa que no siga yendo gente al lugar a cuidar a los animales.

“Tuvimos que partir equipos. como en los hospitales”, dice Sergio. “Mientras algunos están de reserva -explica-, otros van al lugar a limpiar, alimentar y medicar a los perros”.

Si bien en el lugar trabaja la mitad de la gente que en épocas normales, los perros tienen compañía las 24 horas. “Los voluntarios van de a tres a verlos y, de ser necesario, tenemos veterinarios dentro del refugio”, afirma Sergio.

Adopciones y abandonos

Si la cuarentena trajo algo bueno, fue que las adopciones de mascotas aumentaron notablemente. “Si bien siempre tenemos adopciones, en los primeros meses del confinamiento aumentaron un montón. Yo creo que es porque la gente tuvo más tiempo para hacer la adaptación del nuevo integrante a la familia”, reflexiona Moragues.

El otro lado, negativo, es que también

creció la cantidad de abandonos: en estos meses de cuarentena llegaron muchísimos perros que habían sido abandonados por sus dueños.

Moragues recuerda a Simón, un perro ciego que quedó abandonado en la calle porque su familia se mudó. “Y a Luján, que también fue un caso especial -dice-, casi se nos va dos veces apenas la rescatamos, pero ahora está bárbara y ya fue adoptada”.

Así como uno se va adoptado, otro llega para cambiar su historia y volver a empezar se cero. “Esperamos que la gente siga adoptando con conciencia y que pronto podamos volver a recibir visitas los fines de semana”, concluye el director del Campito Refugio.

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