Modelo Santa Cruz: hace 16 meses que no tienen clases presenciales y no hay planes para que vuelvan

En la provincia que gobierna Alicia Kirchner no hay aulas abiertas desde diciembre de 2019. La pelea con los gremios y la presión contra la vicepresidenta.

Hace más de dieciseis meses que en Santa Cruz, la provincia gobernada por Alicia Kirchner y donde la vicepresidenta tiene fuerte injerencia, las aulas están cerradas. Desde diciembre de 2019, cuando terminó el ciclo lectivo, no volvieron las clases presenciales y por ahora nada indica que vayan a regresar. Según denuncian los gremios y padres de alumnos en edad escolar, el gobierno provincial no tiene, hasta ahora, un plan para abrir las escuelas a pesar de que aceptó y respaldó los protocolos que el Ministerio de Educación nacional estableció para el inicio de las clases presenciales en marzo pasado.

La situación es aún más compleja. Porque la provincia arrastra, desde hace años, una crisis educativa sin precedentes que incluye conflictos docentes y paros por reclamos de subas de sueldos, denuncias por escuelas en mal estado, infraestructura obsoleta y falta de redes de internet y dispositivos para garantizar, ahora, la virtualidad educativa.

“Venimos pidiendo una reunión con el Ministerio de Educación y el de Salud de la provincia para ver cómo está avanzando el plan de vacunación para los docentes y el estado de los protocolos para abrir las escuelas. Debería ser en estos días”, le dijo a Clarín Pedro Cormarck, el secretario general de Adosac, el gremio docente más fuerte de Santa Cruz, que si bien es parte de Ctera, es mucho más combativo con el oficialismo.

Adosac viene reclamando al gobierno de Kirchner por la vacunación a los docentes para poder reabrir las escuelas e insisten en que sin un plan serio de inmunización es difícil reabrir. Según los datos que manejan en el gremio, más del 85% del personal docente y administrativo de las escuelas no está vacunado. No es una cuestión menor en una provincia patagónica, ya que en invierno el clima impide avanzar con algunos de los protocolos actuales. “Nosotros algunos de los protocolos no los podemos cumplir, como el de las ventanas abiertas para la circulación cruzada del aire. En invierno hay temperaturas bajo cero y nieve en Santa Cruz, por eso insistimos con la vacunación para garantizar la presencialidad”, sostiene Cormarck. Desde la provincia sostienen que avanzarán con la vacunación docente tras inmunizar a los mayores de 60. hasta ahora han aplicado dosis a 2.000 docentes sobre un universo de 16.000.

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Video: protesta en El Calafate de padres por la vuelta de las clases
Los datos oficiales revelan que desde el 1 de marzo -cuando se inauguró el ciclo lectivo 2021- el 90% de los chicos en edad escolar no asisten a establecimientos y se conectan a clases de manera virtual. Consultados por Clarín, desde la provincia dijeron que buscan bajar “la circulación de personas” y que por eso la gobernadora dispuso que los distritos con transmisión comunitaria de coronavirus cierren las escuelas. Esas localidades son las más pobladas e incluyen a Río Gallegos, El Calafate, Caleta Olivia, Río Turbio, Pico Truncado, Perito Moreno, Puerto Deseado y Las Heras, entre otras. Solo un puñado de escuelas rurales pudo abrir con un régimen complejo. Están abiertas con un sistema de semi presencialidad.

Las denuncias de los padres por los problemas con la virtualidad son crecientes sobre todo en las escuelas públicas. Advierten sobre la falta de conectividad -y el escaso contacto con docentes. De hecho, advierten que en el 80% de las escuelas públicas no hay conexión a internet.


Protesta de familias frente a la Gobernación de Santa Cruz por la vuelta a las cla

ses presenciales.

En este marco, el jueves pasado, un grupo de padres reclamó por la apertura de las escuelas. Los testimonios de las familias son impactantes. El padre de una niña que cursa hoy sexto grado en una escuela estatal le contó a Clarín que el año pasado el método virtual consistió en una entrega de tareas, por parte de los docentes, que debían ser resueltas en quince días y enviadas por mail. “No había seguimiento, era muy difícil. Este año sumaron un encuentro semanal por Zoom para despejar dudas, pero no alcanza”, contó. El hombre prefirió no revelar su identidad para proteger a su hija.

Las protestas incluso llegaron a la puerta de la casa de Cristina Kirchner en El calafate. El 14 de marzo pasado, un grupo de padres protagonizó un cacerolazo en la vivienda de la vicepresidenta en lo que ella denomina “su lugar en el mundo”. Pedían por la vuelta de las clases presenciales en Santa Cruz. Aunque estaba adentro de su casa, no hubo respuesta a los manifestantes.

El drama educativo de Santa Cruz se arrastra desde hace años y la pandemia lo agravó aún más. Algunos datos son alarmantes, sobre todo los que tienen que ver con la presencialidad previa al coronavirus. Solo en 2017 las escuelas estuvieron cerradas durante más de 100 días por las sucesivas huelgas docentes vinculadas a aumentos salariales. Ese año la Provincia les dio un 8% de incremento a los docentes cuando la inflación fue del 24,8%.

Además, un estudio realizado por Gabriel Ruiz, abogado y docente universitario y especialista en Derecho a la Educación, a pedido de la referente del PRO en Santa Cruz, Silvana Giudici, reveló que los alumnos que terminaron la primaria el año pasado fueron a la escuela solamente cuatro años de los siete de escolaridad. En la secundaria los números son igual de trágicos: quienes egresaron el año pasado estuvieron en las aulas solamente dos años y tres meses. “A casi a 5 meses de iniciado el 2021 y con la curva de contagios aplanada en las principales ciudades, la gobernadora se niega a la vuelta a la presencialidad por razones políticas. No hay ningun motivo epidemiológico, económico ni sanitario para dejar a toda la comunidad escolar desamparada”, le dijo Giudici a Clarín.

Esta semana, junto a padres de chicos en edad escolar, presentarán un amparo para pedir la vuelta de las clases presenciales.

A la falta de clases se le suman los problemas edilicios. Algunos ejemplos son contundentes. En la escuela de Enseñanza General Básica N°39 de Río Gallegos durante el invierno de 2019 un sector del colegio estuvo cerrado porque no estaba en condiciones de ser habitado. No tenía calefacción -con temperat

uras por debajo de los 0 grados- y tenían que cubrir con bolsas negras las aberturas de las puertas para que no entre el frío. Durante semanas, los chicos no pudieron asistir a la escuela. ​

En el EGB N°19, también en Río Gallegos, durante 2019, los alumnos estuvieron casi dos meses sin clases por los problemas estructurales en el edificio. “Estaba en pésimas condiciones”, denunciaron padres de la institución a Clarín.

Desde la Provincia sostienen que la presencialidad está atada a la situación epidemiológica y que destinaron planes para quienes no tienen acceso a internet. Además, dicen que en las localidades que haya circulación comunitaria no abrirán las escuelas. Nada indica que las clases presenciales vuelvan en el corto plazo.

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