Chicos y tecnología: los desafíos de la infancia hiperconectada

¿Cómo es el manejo de la tecnología en los niños, al tener un manejo intuitivo de ella? Un informe lo revela

El mundo adulto aún ve con asombro que los más pequeños tengan un manejo intuitivo de las tecnologías que en muchos casos los supera, argumentan que ya no tienen la propiedad exclusiva de la información y manifiestan que esto a veces los abruma y se sienten confundidos en relación a cómo regular el tiempo que sus hijos le dedican a la tecnología, cuáles son las condiciones, las pautas a seguir y la necesidad de establecer límites.

La realidad es que los dispositivos tecnológicos se integran en el esquema corporal y simbólico de los niños. Para esta generación de niños mostrarse e interactuar online se revela como “condición de existencia” y pertenencia social además de un espacio donde explorar su identidad, intercambiar con otros y socializar.

Están acostumbrados al acceso inmediato y permanente a la información y para ellos el  mundos on y off line conforma un todo integrado. No participar en estos medios, en algún sentido, para ellos, equivale a “no existir”, explica Mariela Mociulsky, directora general de Trendsity, consultora de investigación de mercado especializada en tendencias de consumo.

Por otra parte, los niños de hoy se encuentran más empoderados, estimulados y autónomos que nunca. “Existe una mayor simetría familiar y una autoridad más consensuada y negociada que da como resultado niños que no dudan en hacer valer sus demandas con buenos argumentos”, apunta Ximena Díaz Alarcón, directora socia de Trendsity.

La tercera cuestión que surge de las investigaciones es que debido al ritmo de vida actual (más urbano, tecnologizado y acelerado también en la infancia), sumada a la percepción de inseguridad del afuera y menor circulación por espacios públicos, se suma el sedentarismo. Del imaginario del “gordito sano”, a la “mala alimentación” como problema social e individual asociado a los nuevos estilos de vida.

En busca del límite

“Como síntesis de nuestros estudios, la definición de límites y reglas es importante. Sería adecuado que los niños, niñas y preadolescentes que utilizan la tecnología hayan logrado desarrollar recursos internos (fortaleza, juicio crítico, autoestima, confianza, criterio de privacidad) provenientes del offline (padres, escuela, instituciones, campañas) y que esos criterios se incorporen y transfieran al online, que incluye no solo el acceso a contenidos adecuados sino también cierta conciencia de tiempo de uso”, explica Mociulsky.

En lo que respecta a la preocupación creciente de los padres por la obesidad y el sedentarismo, se contrarresta con la promoción creciente de la vida activa y la revalorización del contacto con la naturaleza. Estas dos tendencias se complementan con una búsqueda de una mejor calidad de la alimentación, que potencie su salud y su rendimiento.

“Para responder a estas preocupaciones puntuales, los padres y madres manifiestan no tener siempre al especialista adecuado para las consultas y consejos y que en general recurren a información proveniente tanto de los profesionales médicos como de las redes sociales, y también de nuevos referentes como “influencers” especializados en cada temática”, aporta Díaz Alarcón.

Tecnología que educa

Pero también, el uso de la tecnología es hoy interpretado como aporte a la formación y desarrollo de los chicos.

Desde Trendsity explican que al sintonizar con todas estas tendencias, tensiones y nuevas demandas, la oferta ha generado opciones tanto de contenidos que apuntan al edutainment como la creación de ciertos espacios intermedios de uso de la tecnología para aprender (todo lo referido a techedutainment, aprender coding, etc), nuevas habilidades que serán requeridas en el futuro como  el uso de la tecnología fitness para moverse, estar activos (apps para fitness por ejemplo), entre otros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.