El linaje descendiente de Ómicron fue identificado por el Malbrán en muestras de residentes bonaerenses tomadas entre abril y julio. La OMS lo mantiene bajo monitoreo, aunque hasta ahora no hay evidencia de que provoque cuadros más graves ni represente un riesgo adicional para la salud pública.
Argentina confirmó los primeros tres casos de BA.3.2, un sublinaje de Ómicron conocido informalmente como «Cicada» y que se encuentra bajo vigilancia internacional por sus características genéticas.
Los casos fueron detectados por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Malbrán mediante la vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y corresponden a residentes de la provincia de Buenos Aires.
Según informó el Ministerio de Salud de la Nación en el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), las muestras fueron tomadas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026. Durante ese período se secuenciaron 21 genomas y tres de ellos, el 14%, correspondieron a BA.3.2.
Uno de los pacientes requirió internación debido a comorbilidades previas, aunque los tres evolucionaron favorablemente. En paralelo, la circulación general del SARS-CoV-2 se mantiene en niveles bajos y estables en el país.
Por el momento, las autoridades sanitarias aclararon que la detección de esta variante no implica un nuevo escenario de alarma: con la evidencia disponible, BA.3.2 no representa un riesgo adicional sustancial frente a otros linajes que circulan actualmente.
Qué es BA.3.2 y por qué la llaman «Cicada»
BA.3.2 es un descendiente de BA.3, uno de los primeros linajes de la variante Ómicron. La muestra más antigua conocida fue obtenida en Sudáfrica el 22 de noviembre de 2024 y los estudios genómicos posteriores apuntan a un origen en el sur de África.
Una de sus particularidades es la gran cantidad de cambios genéticos que acumuló respecto de sus antecesores. Esa divergencia llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a clasificarla el 5 de diciembre de 2025 como Variante Bajo Monitoreo (VUM, por sus siglas en inglés) .
«Cicada», en tanto, no es un nombre oficial otorgado por la OMS, sino un apodo que comenzó a utilizarse entre investigadores y divulgadores. La comparación con las cigarras surgió porque el linaje apareció inicialmente en 2024, permaneció durante un tiempo con escasas detecciones y posteriormente volvió a ser identificado en distintos lugares del mundo.
Hacia fines de 2025 comenzó a registrarse un incremento de BA.3.2 en algunos países y durante los primeros meses de 2026 se amplió su distribución geográfica. Sin embargo, su comportamiento no fue uniforme y tampoco logró desplazar de manera generalizada a otros linajes descendientes de Ómicron.
La OMS señaló en mayo que, aunque la proporción de BA.3.2 había aumentado globalmente, ese crecimiento no estaba acompañado por un incremento sustancial de la carga de enfermedad. Los datos disponibles tampoco mostraban una ventaja clara frente a otros linajes en circulación.
Entre el 14 de junio y el 12 de julio, BA.3.2 incluso mostró una tendencia estable o descendente a nivel global y continuó clasificada como variante bajo monitoreo.
¿Qué síntomas provoca?
Hasta ahora no se identificaron síntomas particulares de BA.3.2 que permitan diferenciar una infección por esta variante de otros casos de COVID-19 .
La OMS señala que, entre las variantes que circulan actualmente, los síntomas más comunes de COVID-19 son fiebre, escalofríos y dolor de garganta. También pueden presentarse cansancio, congestión o secreción nasal, estornudos, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar, náuseas, vómitos, diarrea y alteraciones del gusto o del olfato, entre otras manifestaciones.
La evidencia disponible tampoco muestra que BA.3.2 produzca una enfermedad más severa. En su evaluación inicial, la OMS señaló que no había datos que indicaran un aumento de hospitalizaciones, cuadros graves o muertes asociados específicamente con este linaje.
Los estudios sí detectaron cambios antigénicos y una reducción de la neutralización en pruebas de laboratorio, una de las razones por las que la variante continúa bajo seguimiento. Sin embargo, la OMS considera que las vacunas disponibles siguen ofreciendo protección frente a las formas graves de COVID-19.
Por qué BA.3.2 sigue bajo vigilancia
La aparición de nuevos linajes no significa necesariamente que sean más peligrosos. La vigilancia genómica permite detectar modificaciones del virus y analizar si esas variantes adquieren ventajas de transmisión, capacidad para evadir la respuesta inmunitaria o mayor potencial para causar enfermedad grave.
En el caso de BA.3.2, la OMS continúa siguiéndola por su elevada divergencia genética y su comportamiento epidemiológico. Hasta el momento, sin embargo, los organismos sanitarios coinciden en que no existen pruebas de un mayor riesgo para la salud pública en comparación con otras variantes de SARS-CoV-2 actualmente en circulación.
La aparición de los tres primeros casos en Argentina refuerza, precisamente, la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica y genómica para determinar si el linaje amplía su circulación y si aparecen cambios en sus características clínicas o en los indicadores de gravedad.
