Sáenz Peña avanza hacia la basura cero: cada vez más hogares se suman al plan de tratamiento de residuos orgánicos domiciliarios

A través del programa local «Sáenz Peña Sustentable y Circular», cientos de vecinos implementan métodos como pacas digestoras y pozos con tapa. Desde la coordinación del plan destacan que el residuo orgánico ya no se considera basura, sino un recurso clave para la economía circular.
La gestión de residuos urbanos está viviendo un cambio de paradigma histórico en el interior chaqueño. En el marco del plan estratégico «Sáenz Peña Sustentable y Circular», una red creciente de hogares particulares comenzó a transformar la fisonomía ambiental de la ciudad mediante la adopción masiva de sistemas de compostaje y tratamiento biológico intramuros.
Las imágenes que llegan desde distintos barrios locales evidencian un compromiso vecinal sin precedentes: patios equipados con pacas digestoras y pozos con tapa hermética diseñados para procesar los desechos orgánicos en el mismo lugar donde se generan.
El valor de lo orgánico, Cecilia Cipolini responsable y coordinadora del plan sustentable, enfatizó el impacto real que este cambio de hábito genera en la comunidad. «Es fundamental que entendamos que el residuo orgánico no es basura común. No pertenece al circuito de descarte tradicional», señaló la funcionaria, destacando que el compostaje domiciliario reduce de manera directa hasta un 50% el volumen de desechos que diariamente colapsan los sistemas de recolección y disposición final.
El beneficio es doble: por un lado, se alivia la infraestructura municipal y el gasto operativo de recolección; por el otro, los vecinos obtienen de forma gratuita un mejorador de suelo de altísima calidad —puro oro orgánico— para sus huertas y jardines.
Convocatoria abierta Desde el área ambiental agradecieron profundamente a las familias que ya abrieron las puertas de sus casas a este programa y actúan como faros ecológicos en sus comunidades. Al mismo tiempo, lanzaron una convocatoria abierta para que más ciudadanos se informen sobre los diferentes métodos técnicos disponibles y elijan el que mejor se adapte a la dinámica de su vivienda.
Con esta iniciativa, Sáenz Peña consolida un modelo donde la sustentabilidad dejó de ser un discurso abstracto para convertirse en una práctica cotidiana, vecinal y profundamente transformadora.

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