Los dispositivos serán usados por unidades tácticas de la Policía y contarán con cámaras corporales que registrarán cada intervención. El Gobierno provincial destacó que se trata de una herramienta «no letal» para reforzar la respuesta policial y reducir riesgos en situaciones de violencia.
El Gobierno del Chaco presentó este martes las nuevas pistolas Taser modelo 7 que comenzarán a utilizarse en distintas divisiones especiales de la Policía provincial. Con esta incorporación, Chaco se convierte en la primera provincia del NEA y la novena del país en sumar este tipo de dispositivos electrónicos de inmovilización momentánea.
Durante el acto, el gobernador Leandro Zdero sostuvo que la medida forma parte del plan de seguridad impulsado desde el inicio de la gestión. «La inseguridad la sufrimos todos», afirmó, y remarcó que uno de los objetivos fue «restablecer el orden», sumar recursos humanos y dotar de equipamiento a las fuerzas policiales.
«Hoy estamos actualizándonos y poniendo tecnología al servicio de la seguridad de los chaqueños», expresó el mandatario, quien además destacó que la provincia busca «garantizar paz social y tranquilidad para los ciudadanos de bien».
El ministro de Seguridad, Hugo Matkovich , aclaró que las Taser «no vienen a reemplazar al arma de fuego», sino que constituyen «una herramienta más» dentro del esquema operativo policial. Según explicó, habrá situaciones donde la respuesta podrá darse con este tipo de dispositivos y otras donde continuará utilizándose armamento convencional.
Matkovich señaló además que la implementación apunta a «la profesionalización» de las fuerzas y recordó que la utilización de estos dispositivos fue autorizada mediante una ley provincial aprobada por la Cámara de Diputados.
Cómo funcionan las Taser y qué protocolos deberán cumplir los agentes
La explicación técnica estuvo a cargo de personal especializado de la Policía del Chaco y de instructores certificados por Axon Academy, la empresa fabricante de los equipos. Allí remarcaron que el nombre correcto del sistema es «dispositivo electrónico de inmovilización momentánea».
El jefe de la División Unidad Armas de Precisión, Diego Nicolás Puppo, explicó que el dispositivo posee una batería inteligente que almacena toda la información de uso, incluso si hubo activación o manipulación. Cada una de las 10 Taser incorporadas contará además con cámaras corporales de grabación en múltiples ángulos.
«Las cámaras son más caras que los dispositivos porque sirven tanto para resguardar al personal como para aportar evidencia judicial», detalló Matkovich.
Las armas serán destinadas inicialmente a grupos especiales, Infantería, el COE, caminantes y personal de espacios verdes. En paralelo, comenzará la capacitación de 30 operadores que serán distribuidos en distintas localidades de la provincia.
Según detallaron durante la presentación, el protocolo de uso establece distintas instancias previas antes de efectuar una descarga. Primero se utiliza una advertencia visual con punteros láser y linterna, luego un «arco de advertencia» eléctrico audible y finalmente la orden verbal «Taser, Taser, Taser» antes del disparo.
De acuerdo con las estadísticas expuestas por los instructores, cerca del 80% de las situaciones se desactivan antes de llegar a la descarga efectiva.
Descargas de cinco segundos y restricciones de uso
El dispositivo genera una descarga eléctrica de cinco segundos que provoca una incapacitación neuromuscular temporal para permitir la reducción del agresor. Los especialistas aclararon que, aunque el aparato alcanza los 50.000 voltios, al cuerpo humano llegan entre 2.000 y 4.000 voltios y que el amperaje «es muy inferior al que tolera un disyuntor doméstico».
También indicaron que existen zonas restringidas para el impacto, como el pecho, la cara, los genitales y la nuca, y que el operador debe evaluar factores de riesgo antes de intervenir. Por ejemplo, no puede utilizarse sobre personas ubicadas en alturas o cerca de zonas donde una caída pueda generar lesiones graves.
Otra de las limitaciones mencionadas es la presencia de combustibles inflamables sobre el cuerpo del agresor. En esos casos, se desaconseja completamente su utilización.
Los especialistas explicaron además que el sistema funciona mediante dardos que se introducen de manera intramuscular para completar el circuito eléctrico. Dependiendo de la distancia y la apertura entre los impactos, la inmovilización puede afectar una parte del cuerpo o prácticamente su totalidad.
El protocolo también establece que el operador de Taser debe actuar siempre acompañado por otro efectivo, conformando un «binomio de combate». Mientras uno realiza el despliegue, el segundo agente debe encargarse de la reducción y colocación de esposas.
Desde el Gobierno provincial remarcaron que los dispositivos están avalados por organismos internacionales y fueron sometidos a distintas pruebas de seguridad antes de su implementación.
