La nueva regulación impone registro obligatorio, controles y trazabilidad en un mercado que creció sin reglas, mientras especialistas alertan por el aumento del consumo en adolescentes y los riesgos para la salud.
El Gobierno nacional oficializó un cambio de fondo en el mercado de productos con nicotina: desde ahora, los vapeadores, el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina deberán cumplir reglas estrictas para poder venderse en el país. La medida incluye controles, registro obligatorio y una decisión clave: se prohíben los sabores en los cigarrillos electrónicos.
La Disposición 2543/2026, publicada en el Boletín Oficial, busca ordenar un circuito que hasta ahora funcionaba mayormente en la informalidad. Según señala el documento, el objetivo es tener herramientas concretas para controlar la comercialización, reducir el contrabando y garantizar estándares mínimos de calidad.
El nuevo esquema deja atrás normativas anteriores y establece un sistema integral de trazabilidad. Fabricantes e importadores deberán registrar sus productos, declarar su composición y someterse a fiscalización estatal. Solo lo que esté aprobado podrá venderse legalmente.
Uno de los puntos más sensibles es la eliminación de saborizantes en vapeadores. La decisión apunta directamente al consumo adolescente, ya que distintos estudios señalan que los sabores dulces o frutales funcionan como puerta de entrada a la nicotina en jóvenes.
La preocupación médica crece al ritmo del consumo. En los últimos años, se expandió el uso de bolsitas de nicotina entre estudiantes, un fenómeno que encendió alertas en el sistema de salud. Especialistas advierten que estos productos no son inocuos.
Desde el Centro Médico Universitario de Mainz, el cardiólogo Thomas Münzel alertó que la nicotina provoca aumento de la presión arterial, daño en los vasos sanguíneos y mayor riesgo cardiovascular, independientemente de la forma en que se consuma. Incluso advirtió que futuros eventos graves podrían estar asociados a estos nuevos dispositivos y no al cigarrillo tradicional.
En el país, el cardiólogo Guido Bergman señaló que cualquier vía de administración de nicotina puede generar daño vascular temprano, mientras que Guillermo Espinosa puso el foco en el acceso fácil que tienen los menores a estos productos.
La evidencia científica también suma preocupación. Investigaciones internacionales indican que los cigarrillos electrónicos podrían estar asociados al desarrollo de cáncer. Además, en menores de 25 años, la nicotina impacta en el desarrollo cerebral, afectando funciones como la atención y el control de impulsos.
