Crisis habitacional: 7 de cada 10 hogares tienen problemas de vivienda en Argentina

El déficit excede la falta de techo: millones de familias conviven con servicios insuficientes, condiciones precarias y dificultades de acceso, en un contexto de fuerte caída de la inversión pública en vivienda e infraestructura.

Un informe reciente expone la magnitud de la crisis habitacional en Argentina: más de 10 millones de hogares presentan algún tipo de déficit que va mucho más allá de la falta de vivienda e incluye carencias de servicios básicos, condiciones estructurales deficientes y situaciones irregulares de tenencia. 

Según datos de la organización Tejido Urbano, 10,7 millones de hogares, el 73% del total, atraviesan problemas vinculados al hábitat. Dentro de ese universo, casi 7 de cada 10 registran deficiencias en la vivienda existente, mientras que un 9,3% necesita una vivienda adicional por hacinamiento o por habitar espacios irrecuperables.

Uno de los puntos más críticos es el acceso a servicios básicos. Alrededor de 7,4 millones de hogares urbanos presentan carencias en infraestructura, seguridad en la tenencia o calidad constructiva. De ese total, 5 millones no cuentan con servicios públicos adecuados y 4,7 millones carecen de regularidad dominial. A esto se suma más de 1 millón de viviendas con problemas materiales que, aunque recuperables, requieren intervención urgente.

El informe advierte además que las problemáticas suelen superponerse. La mayoría de los hogares con deficiencias estructurales también enfrenta falta de servicios y situaciones precarias en la tenencia, lo que profundiza la vulnerabilidad.

En relación con la propiedad, más de 20% de los hogares no tiene acceso formal a la vivienda donde reside. En ese grupo se distinguen dos situaciones predominantes: quienes habitan sin ser propietarios ni inquilinos, en condiciones precarias, y quienes se consideran propietarios pero no cuentan con escritura. 

El déficit se agrava en los casos que requieren una vivienda adicional, más de 1 millón de hogares. Allí predominan situaciones de hacinamiento, viviendas compartidas y condiciones materiales críticas, con fuerte presencia de sectores de bajos ingresos.

Alquileres, cada vez más complicados

El estudio también pone el foco en el crecimiento sostenido del alquiler como forma de acceso a la vivienda. Aunque muchos de estos hogares no presentan privaciones materiales, el fenómeno refleja dificultades estructurales para acceder a la propiedad. Se trata, en su mayoría, de hogares pequeños, con fuerte presencia de jóvenes y sectores medios, concentrados en áreas urbanas centrales.

A nivel territorial, al menos 1,2 millones de familias viven en barrios populares relevados por el ReNaBaP, con déficits en infraestructura, falta de espacios públicos, problemas de seguridad y exposición a riesgos ambientales.

El escenario se desarrolla en paralelo a una fuerte retracción de la inversión pública. De acuerdo con datos oficiales, el gasto en vivienda y urbanismo registró una caída real de hasta 93,5% en los últimos años, con programas paralizados, obras frenadas y la disolución de fondos clave como Procrear y el Fondo de Integración Socio Urbana.

En la misma línea, proyecciones presupuestarias indican que los recursos destinados a vivienda y urbanismo podrían caer 74% respecto de 2023, mientras que el área de agua potable y saneamiento tendría un recorte cercano al 78%.

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